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La Coctelera

Mi otro yo

26 Junio 2007

Y mañana... pues ná de ná

Un fiasco total y absoluto es lo que fue para mí el Monsters of Rock que tanto me ilusionó por un par de días. No me explico cómo puedo ser tan idiota de hacerme ilusiones por algo. Siempre (o casi) se va a torcer. En el fondo, casi inconscientemente, lo sabía. En el momento en que me tengo que autoconvencer para ir a algún sitio o para hacer algo que se supone que ha de gustarme, como por ejemplo ir al Monsters, algo va mal.

Me explico. Se supone que yo iba a quedar con los colegas, íbamos a ir juntos, llevar todo preparado, ir a los conciertos, éstos nos iban a gustar, y el domingo a casita. Pero luego las cosas se tuercen del todo. Primero, fui solo. No me dieron ni el viernes ni el lunes de fiesta en el curro, así que toca ir después de currar. Cuando llego, los colegas ya están dentro de la zona de conciertos y yo como un idiota en la zona de acampada, sin conocer nada de cómo va aquello, tostándome al sol con mi mochila y mi tienda. Tras unas pocas llamadas instalo la tienda cerca de ellos, me tomo un par de cervecillas y me dispongo a hacer el kilómetro (o así) que me separa de la zona de conciertos.

Segundo: Llego al lugar convenido a punto de empezar Megadeth. No están, Ni rastro. Llegan ya de noche bien entrado el siguiente grupo, casi en Ozzy. Y yo unas tres horas solo allí bebiendo cervezas y tirando alguna mierda de foto. Que si la novia se ha puesto mala y tal. OK.

Tercero. Empieza Ozzy y me animo un poco. Me voy a poner tibio de hacer fotos, me ilusiono. Hago una foto, la cámara me dice que no hay pilas, y tararí que te vi. Y las pilas de recambio en la tienda, en el quinto coño. Encima, el señor Osbourne no hace más que la risa y, según me explicaron ayer, la gente se empieza a ir (yo de eso no me enteré porque estaba en las primeras filas). Con los primeros síntomas de bajón emocional (o sea, un poquitín hasta los webs), me canso de estar allí y me voy a la barra, donde por lo menos puedo estar apoyado en algo.

Cuarto: Me encuentro otra cuadrilla con la que también había quedado para más tarde (éstos llegaron puntuales) y nos vamos a tomar algo. Después de que se van los colegas (duermen en casa) me voy a la zona de acampada. Me puse a hablar con no sé quién (suele pasarme) y acabamos en la barra de la zona de acampada hasta bien entrado el día. Craso error por no irme a sobar justo después de los conciertos y de noche.

Quinto: Me despierto a las dos horas en mi tienda con una temperatura por encima de los 40 grados (dentro; afuera, más) completamente no-sé-cómo a causa del calor (un 60%) y de la fiesta anterior (el resto), sin apenas dormir, con mal cuerpo (eso es lo de menos) y con un bajón emocional de tres pares de narices mezcla de cabreo decepción conmigo mismo, y la frustración del día anterior. Así que, sobre la una, recojo los trastos y me largo a mi casa. A tomar por culo todo

Total, que nada de nada. Todavía estoy un poco tocado, nunca había tenido una crisis emocional así, y no es nada recomendable. Son años barriendo debajo de la alfombra, y alguna vez había que tropezar con el bulto. Se me juntó todo. Y yo pensaba que un poco romper con la monotonía no me vendría mal. ya dije en el post del jueves que no me hacía mucha gracia ir, y eso es lo que pasa. No estaba para historias.

En fin, un fiasco total y absoluto. Esto me pasa por hacerme ilusiones con algo, con algo tan sencillo como unos conciertos (no hablamos de grandes proyectos siquiera), por intentar ser feliz unos días. Mandan cojones.

Tags: personal

servido por cathan_nbr 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Juan Luis

Juan Luis dijo

Animo compañero. Te voy a decir contar una cosa. Yo tuve una experiencia casi paralela hace algunos años en un festival llamado Rock Machina. Fui en autobus con un amigo, y como él tenía que currar no pudimos salir hasta el viernes por la tarde. En Valencia había que coger un tren que, a la hora que llegamos, ya no hacía parada en el pueblo donde se celebraba el concierto. Llamamos a unos chavales que iban para allá en coche pero nos dicen que no pueden recogernos. Al final, tuvimos que ir en tren hasta el pueblo más cercano y luego coger un taxi. Cuando llegamos, la zona de acampada esta llena y nos tenemos que ir a tomar por culo con la tienda, a la playa. En definitiva, sólo logramos ver un grupo ese primer día.

Por la noche recuerdo que alguien se puso a mear al lado de nuestra tienda, y yo me emparanoié. Cada vez que alguien venía y abría la ducha que había cerca de nuestra tienda pensaba que estaba meando. Al salir el sol, imaginate. La tienda era un verdadero horno. Al menos ese día sí pudimos disfrutar un poco de los conciertos.

En fin, con esto te digo que con el tema de los macroeventos de este tipo es fácil que sucedan cosas como esta. Aunque lleves las cosas más o menos planificadas, al final las circunstancias te desbordan.

Lo dicho, a olvidarse del tema y a pensar en el próximo concierto. ¿No te molan Queensrÿche? Te podías venir a verlos a Madrid.

3 Julio 2007 | 11:15 PM

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